Desde el Telefónica Arena: Clark, de eterno olvidado a héroe por un día
Diego Montes - Opinión
Daniel Clark, un inglés alto, desgarbado, de mejillas sonrojadas y pueril rostro aparece como una exhalación corriendo hacia la línea de tres, Oliver le entrega expeditivamente la pelota. En sus manos está lograr la victoria ante el enemigo número uno, el vecino y rival infinito, el Real Madrid. Antes, ya había logrado un impresionante mate por encima de Lavrinovic, que a la postre sería decisivo junto al triple estratosférico de Jasen. Clark se cuadra, coge la pelota y no duda. Es el momento que siempre había esperado desde su llegada a Madrid a los catorce años. Quedan pocos segundos, se eleva y dispara. La multitud enfervorecida guarda un segundo de silencio sepulcral entre el miedo y la expectación. La canasta entra, el público aplaude entre lágrimas y Daniel esboza una sonrisa de complicidad consigo mismo. 82-80, el derbi cae del lado estudiantil y las miradas sólo tienen un objetivo.
Pocos apostaban por él, quizá ni siquiera su entrenador Casimiro. Siempre hubo alguien por encima de Daniel, Potapenko al principio, Germán Gabriel más tarde. Aguardó a la sombra en el banquillo con perseverancia y paciencia inglesa a pesar de ser el sustituto del sustituto. Ya la semana pasada anotó 14 puntos frente al Lagun Aro y dio muestras de lo útil que puede resultar en un equipo siempre mermado por las bajas. Ha pasado de promediar menos de un punto y un rebote, jugando los minutos de la basura a conseguir, en dos partidos, la friolera de 15 puntos y 4 rebotes de media. Daniel pide ahora el sitio que le corresponde.
Le quedan al Estudiantes tres partidos decisivos. Puede entrar en la Copa si se aplica, también necesita cierta suerte para que le acompañen los resultados de sus competidores. Se marchó Blake dejando un vacío tremendo que tratará de llenar Lofton aunque no haya empezado bien, lógico por otra parte, si se tiene en cuenta que llegó al partido con un entrenamiento como bagaje. Ni Driesen ni Beirán dieron el nivel necesario para competir en ACB y desaprovecharon su gran oportunidad en San Sebastián. Sin embargo, si algo bueno se puede sacar de aquella derrota fue el factor Clark. Podría convertirse en el séptimo o el octavo hombre de Casimiro y así ampliar la rotación. Por un lado ofrecer alternativas, tiro exterior y fundamentos técnicos interesantes de cara al aro y, por otro, dar descanso a Súarez o Jasén.
Las ventajas son evidentes. El Estu tenía un pie fuera de la Copa y se encuentra ahora con una oportunidad para darle una alegría a la afición. La victoria ante el Real Madrid supone una balsa de aceite e invita a la ilusión y la esperanza. Tener los pies en el suelo no debe dejar a un lado la ambición del ganador y, aunque el objetivo sea otro, nunca está de más luchar por codearse con la parte alta de la clasificación. Con Suárez lanzado y aportando en cada faceta del juego, un Jasen al que no le tiembla la muñeca en los momentos decisivos, el rebote asegurado por dos colosos como Popovic y Caner Medley, un base que dirige y asiste con seguridad y firmeza y un banquillo amplio, ya no hay excusas. Hay que jugar los próximos tres partidos como si fueran los últimos. Los más grandes estarán en Bilbao, seguro que los de Casimiro están entre ellos.
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