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Entrevista a Ana Fernández: Una chica con carácter y táper de guisantes verdes con jamón.

portada-ana

  • “Yo me tiro a la piscina esté con agua o sin agua. Soy súper sincera y muy pasional   con las cosas que hago.”

  • “En los últimos capí­tulos habrá más exteriores, más acción, más misterio del tema de los malos.  Habrá un final apoteósico”

David Redondo. – Entrevista

Fotos: Clara Blázquez

La entrevista debí­a empezar a las dos de la tarde. Justo en el ratito que Ana tiene para comer. Pero no es a las dos. Tampoco a las tres. Son ya las cuatro y Ana sigue siendo Sandra. Con su uniforme de colegiala desaliñado, sus poderes eléctricos mal controlados, su carita inocente y su empanamiento por Culebras, que espera al otro lado de la puerta de la enfermerí­a del colegio mientras mira como sacan sangre a su supuesta hermana. Eso sí­, Sandra conserva los profundos ojazos de Ana. Menos mal.

Por fin se deciden a parar para comer. Entonces Sandra es Ana, la enfermerí­a no es más que una habitación creada con madera y papel, sus poderes no pasan de juegos de luces con porexpan en el foco y las veintiuna personas que habí­a tras las cámaras abandonan el plató en estampida.

Se van a comer a un bar cercano donde la ternera es odiosa. Ana prefiere comer en el camerino o, mejor dicho, cuartito de siete metros cuadrados con dos sillones y una mesa. Por supuesto, las paredes también son artificiales. El glamour y la fantasí­a del cine y la tele dejan de existir cuando se conoce por dentro.

-                   Hola Ana, aprovechamos para hacer ahora la entrevista ¿no?

-                   Sí­, si os parece la hacemos dentro. Voy un momento a calentarme esto y vuelvo.

Esto son unos guisantes con jamón Carretilla – la marca serí­a un dato irrelevante si no fuera porque están realmente sabrosos – y claro, tiene que ir a calentarlos a un microondas porque Ana ya no es Sandra y no tiene los súper poderes que le permitirí­an chamuscarlos un poquito.

Ana, Sandra, súper poderes, televisión, platós… Para los que aún no se sitúen,  Ana Fernández es una de las protagonistas de Los Protegidos una serie de la productora Ida y Vuelta que emite Antena 3 cada martes por la noche y que ha resultado un total éxito de audiencia. Ana interpreta el papel de Sandra, una chica de 16 años (Ana tiene veinte en realidad) con poderes eléctricos. No es la rara de la serie, es una más. De hecho ese es el quid de la cuestión: se ha juntado junto a un chaval que desaparece, una niña que lee pensamientos, un niño que mueve objetos con la mente, otro que se transforma en personas… todos ellos son Los Protegidos.

La carpeta de uno de los asistentes de plató poní­a que debí­a recoger a Ana a las 6.40 en su casa para empezar a grabar a las 7.15. ¡Yo me he despertado a las 5.45. Es duro. Hemos parado diez minutos para el bocadillo. Yo me como sólo lo de dentro asique… es un cuarto de bocadillo. Luego me he metido una magdalena ahí­ escondida, que si no se la comen. Y ya está¡. Y se rí­e. Con ese planning, yo hubiera asesinado a quien me quisiera estropear mi ratito de descanso con una entrevista.

-                   ¿Y así­ todos los dí­as? – pregunto.

-                   No, no son así­ todos los dí­as. Lo que ocurre es que en esta serie mi personaje tiene muchí­simo papel. Yo, desde hace dos meses, no tengo un puñetero dí­a libre. Pero ni una tarde libre.

-                   Pues yo te vi en el estreno de la peli de Mel Gibson con tu amiga Clara Lago… – Sí­, tocando las narices. A ver por dónde sale la entrevistada…

-                   Hombre… porque eso es por la noche – se queja – Es que yo a esas horas no puedo ir al médico o al banco. Ves, todas esas cosas las hace mi madre. Ella se tiene que poner enferma por mí­.

Me da el arrebato de originalidad y humor y le hago el juego de palabras que le habrán hecho mil veces.

-                   Pero mira, la audiencia de la serie está que echa chispas

-                   [risas] Sí­, eso es lo que nos consuela. Después de tanto esfuerzo, tanto cansancio. Que llegas y dices: ¡A ver si me cae un rayo o me caigo en un agujero y así­ no tengo que ir a grabar¡, luego ya ves las audiencias y te compensa.

Pero no solo por la audiencia… sino por cómo está la serie. Todo el equipo: actores, maquilladores, dirección… todos, vamos los martes a ver cómo ha quedado nuestro trabajo, porque nosotros   grabamos, pero no lo vemos hasta que se emite. Y cuando lo ves y es tan maravilloso, pues compensa.

Ana también tuvo su papel de chica con carácter en Cuestión de sexo: Sofí­a. Si le preguntas cómo la conocen por la calle, si por Sofí­a o Sandra, te lo divide:

-                   Las personas mayores y el mundo gay y eso… Sofí­a. Y los niños, adolescentes y padres, como Sandra.

No le molesta, de hecho está muy orgullosa de estos dos proyectos. Tras uno llegó el otro: una serie con niños y con súper poderes:

-                   Cuando tú lees el guión,   ¿de veras le viste futuro a esto?

-                   A ver, tú ves el capí­tulo uno y el capí­tulo dos y es como una peli partida. Mucha presentación de personajes, acción rápida, asimilación de historias personales… exceso de información. La serie como tal empieza en el capí­tulo tres, con las tramas del cole y cada uno con sus historias… Yo al leerlo dije: ¡Qué maravilla¡. Es que flipaba con tanta trama, tanta acción.

Yo estaba segura que iba a gustar porque era una serie familiar y eso era lo que se echaba de menos.

Le admito que yo no veo la serie. Es más, en una noche me vi todos los capí­tulos para hacer la entrevista con un poquití­n de rigor – cosa de lo que está careciendo totalmente -. Tras su sorpresa por el hecho de que pasé cinco horas viendo capí­tulos de su serie me advierte:

-                   ¡Te voy a meter dos leches después de terminar la entrevista…¡

Claro, ¿qué rigor va a haber si yo le digo que coma los guisantes y ella está más pendiente de la entrevista que de su comida? Uno tiene su corazoncito… y los guisantes se van a enfriar.

-                   En la serie hay una historia de enamoramiento entre tu personaje y el de Luí­s – Culebras -. Se gustan, pero simulan caerse mal, no aguantarse… ¿No te parece una forma ya muy trillada   que recuerda a otros romances televisivos como en Los Serrano, por ejemplo?

-                   Bueno… – dice masticando -. Tú en una peli puedes hacer lo que quieras porque es tu pelí­cula y hay todo tipo de gustos. Pero cuando tienes que mantener la continuidad de una serie destinada para adolescentes, sobre todo, miras lo que les gusta. A un adolescente hormonado de catorce años le gusta una historia de amor con una chica mona, un chico guapo… luego los niños. Lo que más gusta de esta serie es lo que les ocurre a los personajes niños y adolescentes porque la mayorí­a de la audiencia es así­ y se ven reflejados en ellos. Asique los guionistas de tele saben que tienen que jugar con eso.

entrevista1Además… si mi personaje aún no ha hecho nada con Culebras, si mantiene esa tensión sexual no resuelta – ojo a la expresión de Ana – es, sobre todo, porque yo lo achicharro si me lí­o con él porque aún no controlo mis poderes.

Y eso es lo que engancha al público: a ver si Sandra controla por fin, a ver si puede tocar a la gente y a ver si puede besar a Culebras.

Habla y habla sin parar. De vez en cuando dice que como en estos dos meses ha hecho mogollón de entrevistas pues se ha hecho su monólogo mental para soltarlo. Eso cree ella…

-                   Yo me interesé en la serie – le comento –  porque amigas y demás me pedí­an que entrevistase a Culebras, pero yo, como soy chico…

-                   Claro, me entrevistas a mí­ mejor, una pedazo de mujer.

Jaque mate que me ha hecho la chica de los ojos profundos. Intento recolocar todo en su sitio, aunque he de admitir que, en este ambiente de vacilación mutua, me lo estoy pasando de lujo.

-                   Salvo alguna excepción… hay un buen reparto en esta serie ¿no?

-                   Sí­ y se aprende mucho. Es lo que tiene la profesión de actor que hasta que te mueres aprendes de todo. Es un intercambio en el que tú enseñas y aprendes. Mario Marzo – Lucas en la serie – que tiene catorce años, me ha enseñado cosas con una gran naturalidad. Pero no es que te lo expliquen, sino que con mirarles y con escucharlos ya aprendes.

-                   Sobre tu personaje… Sandra tiene un carácter bastante distinto al tuyo ¿no?

-                   ¡Hooooombre! Ya se está notando ¿no?

-                   Sí­, sí­. Bastante además. Oye, ¿cuáles son las diferencias principales entre Ana y Sandra?

-                   A ver. Sandra: romántica empedernida, dramática que le gusta sufrir. Ana, con punto romántico pero más práctica y con más de dos dedos de frente. Sandra es muy cobarde, se queda al lí­mite de hacer lo que quiere, en la cuerda floja. Yo no. Yo me tiro a la piscina esté con agua o sin agua. Soy súper sincera y muy pasional   con las cosas que hago.

Sandra es de una belleza muy natural, el pelo es rizado alborotado, no se arregla nada… y yo, pues sí­ que me arreglo más, resalto las partes que más me gusta de mí­ para potenciarlo.

Todo esto me lo cuenta gesticulando, con los ya famosos guisantes en la mano, imitando voces de Sandra, y con una impetuosidad que tiembla hasta la grabadora. Por eso de vez en cuando miro que siga grabando, no vaya a ser que se esconda debajo de la mesa. ¡Qué carácter más resuelto el de esta chica! Más mujer que chica.

-                   Siendo Chispitas y con esos poderes ¿Para qué los aprovecharí­as?

-                   Pues mira, si me voy a la playa y se pone nublado, pues yo pondrí­a el sol. Y quien quiera irse a esquiar, pues se jode. [risas]

-                   Mover objetos también estarí­a bien…

-                   Ah sí­. Porque yo soy muy vaga y me encantarí­a estar en mi casa en la cama y que todo me llegase. En vez de ir a la cocina a coger la botella de agua, pues que viniera.

-                   ¿Un poder de los de la serie que no mole?

-                   Leer mentes. Si ya de por sí­ estamos todos tarumbas y tenemos nuestras taras y nuestros problemas… si encima ya te pones a escuchar lo que piensan los otros, ya acabas en el psiquiatra.

-                   A Ana le gusta vivir en la ignorancia, ¡vaya por Dios!

-                   No, no me seas retorcido – me espeta con su carácter a prueba de bombas –. Ya nos comemos bastante el tarro con lo que sabemos. Creo que muchas veces, la inocencia de no saber lo que alguien piensa de ti es algo que te mantiene ilusionado.

Me comenta que la lí­nea argumental que va a seguir la serie es potenciando la parte familiar. En el tema del cole y las amistades de cada uno son cosas y problemas actuales. Tendrán los problemas que tiene la gente normal en su dí­a a dí­a. Amores, amistades, problemas en una clase… todo eso añadiéndole los problemas que nos crean nuestros supe poderes. Y también con el misterio, los malos…

No duda, suelta lo que piensa. Lo tenga más preparado o menos. No se corta. Su jersey gris remangado, los vaqueros con cortes. Algo así­ como ¡estoy preparada para lo que sea¡.

-                   ¿Y nos vais a tener como los de El Internado con ese misterio que no desvelan nada, temporada tras temporada o vais a desvelar información sobre esa organización que os persigue?

-                   En la primera temporada si se esclarecerá todo bastante y se explicarán bastantes cosas. En los últimos capí­tulos habrá más exteriores, más acción, más misterio del tema de los malos.  Habrá un final apoteósico que no sé cuál es pero me han dicho que lo habrá. [risas]

ana2No le importa decir lo que piensa sobre distintas series que hay ahora en emisión. Incluso aunque sean de Antena 3. Es tajante en sus opiniones y expresándolas. Aunque mantenga que tiene un monólogo preparado para las entrevistas… yo sé que la estoy sacando un poco de ahí­. Hay un clima bueno en este zulo llamado camerino.

Le hubiera gustado trabajar en Sexo en Nueva York, en Friends. Me habla de que antes le gustaban mucho Los Hombres de Paco y que le hubiera gustado trabajar en Manos a la obra:

-                   ¡Benito era la hostia! Qué grande era Benito. También me hubiera gustado trabajar en La casa de los lí­os.

-                   ¿Y gustos personales? Cine, libros…

-                   Pues me gustan mucho los libros de biografí­as.

-                   Seguro que disfrutaste con la de Wiston Churchill ¿eh? – le pregunto en tono socarrón.

-                   No hombre, pero yo te digo que, por ejemplo, este verano, me leí­ la de Lenon y Ché Guevara. Ahora estoy con la de Greta Garbo. Me molan las cosas sobre el poder de la mente y también libros de hombres y mujeres. Es más tienes que leerte este.

Abre su bolso y saca: Por qué los hombres quieren sexo y las mujeres necesitan amor. Segundo jaque mate de la entrevista que me deja doblado. Pero Ana no lo deja ahí­. Al loro con la frase que elige:

-                   Para ser feliz con un hombre tienes que entenderle mucho y quererle poco. Para ser feliz con una mujer tienes que quererla mucho y no intentar entenderla.

Juzguen ustedes mismos.

Me admite que es muy feminista. A tope con las mujeres. Y claro, con ella y otras dos que están presentes en esta entrevista, como para llevar la contraria. Aunque tengo la seguridad de que Ana se bastarí­a y se sobrarí­a para derribar los argumentos que se me ocurriesen esgrimir.

Le encanta Natalie Poza, Candela Peña, Alberto Sanjuán, Willy Toledo, Pilar Castro…De hecho, está indignada con que no le hayan dado el Goya a Pilar por su papel en Gordos. En medio de una verborrea de palabras que pretender denunciar la injusta decisión de la Academia, le digo que no se me ocurren más preguntas. No problema, solucionado todo.

-                   Me gustan las pipas Tijuana, aunque luego se te queden los dedos pegados, la Coca- Cola…

Y claro, en otro alarde de originalidad y cierto vacile, le digo que voy a cerrar la entrevista con otra pregunta-juego de palabras:

-                   ¿A quién protegerí­as tú?

-                   A mi madre, a mis hermanos, a mi padre y poco más eh – se le hace difí­cil contestar con la boca llena de guisantes, pero Ana lo puede todo – A mis mejores amigos y creo que a nadie más. Eso sí­, que tengo que salvar el mundo, pues lo salvo. [Risas]

Quedamos en que vamos a salvar el mundo, divagamos hablando de los Cuatro Fantásticos y sus poderes, de lo feminista que es, de su lado hombre – absténganse malpensados – y mientras vuelve a maquillaje mi compañera Clara, prepara la cámara.

Unas fotos con los decorados de Los Protegidos de fondo y Ana Fernández, la chica de los ojos profundos vuelve a ser Sandra.

Por cierto, por si alguien alberga la duda: los guisantes finalmente desaparecieron. Y sí­, mejor Ana que Sandra. Una chica con carácter, mucho mejor   ¿no?

URL simplificada: http://www.puntoencuentrocomplutense.es/?p=5116

Publicado por en febrero 22 2010. Archivado bajo Entrevistas PDE, General, Televisión. Puedes seguir las entradas a través de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o referencia a esta entrada

5 comentarios por “Entrevista a Ana Fernández: Una chica con carácter y táper de guisantes verdes con jamón.”

  1. Cada dí­a la adoro más!! jaja
    me encanta!
    muy buena la entrevista, muy cercana si

  2. Buena entrevista redon!!! me ha gustao lo de q la entrevistas a ella porque eres hombre, y yo q tb lo soy te pedi q lo hicieras,

  3. oyes redondo esta tan buena como en la tele o….jajajajaj eres un makina

    ammmm para cuando a la megan fox ESTA SOLTERA….jajaja

  4. Sandra eres la mejorr….tengo una pregunta que hacerte vale guapa …. Tu cuando gravas la seria sale en directo en la tele o que lo graban y entonces se lo envia por la tele dime pa saber .Ahhh y esta muy bienla serie por que tambien se echa los sabados enrealida yo los jueves no lo veo por que se acaba muy tarde adios … guapa

  5. Nerea Protegida (Invisible)

    Cada vez me gusta esta chica porque la vi en Cuestión de Sexo con Willy Toledo y Pilar Castro *-* es que no sé lo que me gusta de ella porque yo la mando algo en Twitter y no me contesta será algo? Si está soltera por eso dejo a Luis y está con otro que ya se hizo oficial ..bueno no lo se

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