Noemi Hernández: “Un becario no debería descartar trabajar gratis, pero hay que saber cuándo decir ‘basta’”
Begoña Rodríguez (@Bego_Rod)
Altas cifras de paro, crisis de credibilidad, formato papel en la cuerda floja, intrusismo, bajos salarios o incluso inexistentes para eternos becarios… El periodismo no vive su época dorada y más de uno se pregunta en ocasiones cómo sobrevivir en él. Para la periodista tinerfeña Noemi Hernández es el momento de guiarse por las intuiciones, olvidar los miedos, pensar qué tipo de periodista se quiere llegar a ser y no cejar en el empeño hasta conseguirlo. Ha pasado por medios como Radio Televisión Canaria, BBC o Cadena Ser Radio Club Tenerife y cuenta a Punto de Encuentro su visión actual de la profesión.
Comencemos por las facultades de Periodismo. ¿Cuál es tu valoración sobre el contenido que imparten?
Aunque cada vez menos, sigo notando que a las facultades les falta cercanía a la realidad. Durante mi carrera encontré profesores muy alentadores y dinámicos, pero también otros que estaban tan aferrados a lo académico que en ocasiones no eran capaces de ver lo que estaba pasando fuera de las aulas, ni tampoco que los alumnos necesitábamos no tanto grandes libros, sino práctica periodística. Resulta esencial que haya profesores con un conocimiento muy claro sobre qué se demanda en los medios actualmente. Con esto no quiero decir que los contenidos teóricos no sean importantes ni necesarios, todo lo contrario, cuando hablo con amigos periodistas que no han pasado por la facultad noto diferencias: en el caso de los licenciados observo la importancia que damos a ciertos temas, los grandes profesionales que conocemos, las escuelas por las que hemos pasado, los libros que nos han guiado… Es cierto que todo este conocimiento se puede adquirir sin haber pasado por la universidad, pero si ya has tenido profesores que te han transmitido sus aciertos y errores periodísticos, te han visto enfrentarte a tu primera línea o te han enseñado a estructurar un texto, todo ello te ha proporcionado una experiencia nutritiva de la que carece quien no ha pasado por esas situaciones.
¿Crees entonces que es necesario tener la titulación para ejercer?
Creo que no es necesaria la titulación para ser un buen periodista, existen magníficos profesionales con gran intuición que saben informar de manera casi natural. Para ser cocinero, por ejemplo, no hace falta hacer un módulo de hostelería, quizás con lo que hayas aprendido en casa, un poco de intuición y buen gusto puedas llegar a ser brillante. Sin embargo, hoy en día lo justo debería ser exigirle el título a todo el mundo, valorar el esfuerzo económico y temporal de todos aquellos que hemos preparado los estudios, asistido a clase y pasado por todo lo que el sistema determina. ¿Qué hacemos si no con todos los alumnos de Periodismo que se están formando en este país? Lo justo es premiar su esfuerzo.
En cuanto a los becarios, ¿hay que trabajar gratis y, si es así, cuándo decir “basta”?
Considero que hay que pasar por ser becario, pero hay que saber medir y darse cuenta de cuándo uno ya no está trabajando como tal. Llega un punto en que sabes que tu trabajo está al mismo nivel que el de tus compañeros y entonces, igual que has sido humilde para reconocer que no sabías lo suficiente, también debes ser valiente y exigir una recompensa por tu esfuerzo. Yo he realizado muchos trabajos gratuitamente y aprendí muchísimo. Así fue como comencé en la BBC, tratada como una becaria, hasta que todo lo que me mandaban salía bien y pedí que me consideraran freelance. Ellos se estaban aprovechando de mí, pero yo también de la empresa porque observaba cómo querían que se trabajase, qué exigían… Así aprendía todo lo que no me enseñó la facultad. Tenemos que ser astutos, si hoy por ejemplo me llamasen de Al-Jazeera, probablemente les haría algún trabajo gratis, no por la fama que pudiese reportarme, sino porque me gustaría llegar a trabajar con ellos.
Palabras como Youtube, Twitter o Facebook cobran cada vez mayor protagonismo en los telediarios, ¿se está haciendo un uso excesivo de estas fuentes?
En mi opinión, acudir a ellas en algunas ocasiones puede ser útil. Por ejemplo, tras la condena del juez Garzón, como periodista debes buscar las reacciones de diversos personajes y en ocasiones resultará complicado contactar con ellos porque quizás no quieran o no puedan hablar contigo en ese momento. Sin embargo, seguramente hayan opinado al respecto en su cuenta de Twitter y es ahí donde puedes acudir, no para limitar la noticia a 140 caracteres, sino como punto de partida para comenzar a profundizar. De todas formas, muchas cadenas privadas acuden actualmente a este tipo de fuentes porque su situación económica no les permite mayores recursos. Han tenido que dejar de comprar servicios a las agencias y al final necesitan llenar sus informativos de este modo, cuando lo ideal sería poder pagar a periodistas que se desplazaran siempre al lugar de la noticia.
Parte de tu carrera profesional ha pasado por medios de comunicación canarios, ¿cuál es tu postura sobre el mantenimiento de las televisiones autonómicas?
La información autonómica es necesaria, aunque es cierto que necesitamos establecer un equilibrio entre lo que ofertan estos medios y los costes que generan. Desconozco cuál debe ser la fórmula, si privada o pública, pero estas televisiones deben existir. Las televisiones generalistas al final lo son en exceso y muchas personas no se sienten reflejadas en sus informativos. Un joven andaluz y otro navarro compartirán muchas inquietudes, pero también se interesan por los debates de su localidad. En el caso de Canarias, por ejemplo, se da una gran cobertura al Carnaval porque para muchos canarios se trata de un acontecimiento relevante. Tienen derecho a vivir esa fiesta, a descubrir cómo se teje la industria del carnaval, a conocer a sus protagonistas, a los diseñadores… Se trata de un periodismo que, bien hecho, puede ser rentable y además da trabajo a un gran número de periodistas.
Actualmente trabajas como freelance para Radio Nacional de España, ¿está ahí el futuro, en ser periodista autónomo, “todoterreno”?
Exacto, aunque dé menos seguridad y ningún mes sea igual a otro, tenemos que estar preparados para ser cada vez más autónomos. A menos que la situación laboral mejore y surja una cierta estabilidad, las empresas de la comunicación no van a poder permitirse contar con una amplia red fija de trabajadores, sino que optarán cada vez más por hacer uso de una agenda gigante de contactos que realicen coberturas puntuales. Por lo tanto, el periodista debe ser lo suficientemente ingenioso y solvente para destacar en algún campo y ser el mejor contando noticias curiosas, interesantes y de calidad, además de saber producir para cualquier formato.
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