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Momentos de leyenda: El mayor éxito del baloncesto español

Alejandro Pérez (@aperezgom).- Reportaje (29/1/2013)

Corría el año 2006 y aunque no lo parezca, no teníamos encima la crisis en todos los sentidos que ahora llena las portadas de todos los medios de comunicación.

En la tarde del domingo 3 de septiembre de ese año, los Júniores de Oro, estaban a las puertas del mayor éxito del la selección de baloncesto. Los Pau, Navarro, Calderón, Rudy, Reyes y compañía lograron en tierras niponas algo que parecía estar sólo reservado para EEUU. Ser campeones del mundo.

Era el 15º campeonato del mundo y por primera vez lo disputaban 24 selecciones. Ya en la primera fase, donde España jugaba en Hiroshima dentro del grupo B, la selección entonces dirigida por Pepu Hernández, dio muestras de lo que vendría después. 5 partidos, 5 victorias y 2 partidos con más de 100 puntos a favor.

Como primera de grupo, la selección se clasificó para octavos de final. Allí se encontraría al cuarto clasificado del grupo A, Serbia y Montenegro. Fue el segundo partido más ajustado por el resultado, que España disputó en aquel mundial de baloncesto. Sólo 8 puntos de ventaja (87-75) al final, sirvieron a España para pasar de ronda y eliminar a Serbia.

En los cuartos de final, esperaba una siempre peligrosa Lituania, habitual de las rondas finales de campeonatos internacionales. Había derrotado en octavos a Italia por sólo 3 puntos pero en cuartos de final no tuvo opción ante los de Pepu Hernández. 22 puntos de diferencia fue lo que reflejó el marcador final.

Las semifinales, el momento clave del mundial

En general, los octavos de final de este mundial, fue una ronda en la que los cuatro semifinalistas lo fueron con mucha claridad. El partido de cuartos más ajustado fue el que enfrentó a Grecia y Francia, que ganaron los griegos por “sólo” 17 puntos. Tras disputar los cuartos de final, la lucha por las medallas quedaba entre Argentina y España por un lado y Grecia y EEUU por el otro. Probablemente un cuadro de semifinales de los más atractivos del momento.

En semifinales, acudimos a dos partidos muy interesantes. Por un lado, tenemos un choque Argentina-España, que quitando a EEUU, puede ser uno de los partidos más igualados que se pueden ver en baloncesto. El resultado final, reflejó esa igualdad en su máxima expresión. La victoria de España por tan sólo un punto (74-75) refleja una igualdad total. Tras un comienzo algo dubitativo con un 7-18 a favor de Argentina, España comenzó a ser ella misma y terminó poniéndose por delante (30-31). Cada vez que España se escapaba en el marcador Argentina se re-enganchaba al partido siendo una amenaza constante.

A falta de 1.36 para el final del partido, España recibió una de las peores noticias. Pau Gasol se lesionó el pie izquierdo tras un forcejeo bajo el aro y tuvo que retirarse. El marcador reflejaba en ese momento un 71-67 a favor de España. Con minuto y medio para el final, el partido estaba completamente abierto. 3 puntos para cada equipo, y el marcador reflejaba un 74-70, a 1.12 para el final del partido. Pero dos canastas de Argentina, dejaban el partido empatado a 74, con 22 segundos por delante. Un tiro libre de Calderón a falta de sólo 19 segundos, daba la mínima ventaja a España. Pero con el tiempo restante, todo estaba por decidir.

El último ataque del partido era de Argentina y a falta de 6 segundos se jugó el todo o nada en un triple, que dio en el aro y recogió Rudy que consiguió zafarse de un jugador argentino, para culminar la victoria y sellar el pase a la finalísima del mundial.

Por el otro lado del cuadro, el partido entre Grecia y EEUU dejó una de las grandes sorpresas del mundial. Los griegos consiguieron doblegar a la selección más potente del mundo en baloncesto. Con rentas de hasta 12 puntos para los griegos, el resultado final 101-95 demuestra la intensidad del partido.

Esta derrota de EEUU, fue considerada como uno de los mayores fracasos de la selección en un torneo internacional, ya que “sólo” alcanzó la medalla de bronce.

A 40 minutos de la gloria mundialista

Llegó el 3 de septiembre, día de la gran final entre España y Grecia. En Saitama, un partido de baloncesto terminaría con un nuevo campeón mundial de baloncesto.

Con la final en juego, ni la presión de una final del mundial, ni la ausencia del mejor jugador español del momento Pau Gasol, impidieron que España consiguiera su mayor éxito como selección. El final del partido, reflejó un 70-47 a favor de España, que impuso su superioridad durante los 40 minutos. Dejar al sub-campeón del mundo en 47 puntos en la final de un mundial explica la calidad del conjunto dirigido por Pepu Hernández.

Ganar un mundial es uno de los mayores éxitos que un deportista puede alcanzar. Y conseguir que al día siguiente la Plaza de Castilla de Madrid y las calles aledañas se llenaran de aficionados, dice mucho del éxito conseguido en tierras niponas. Sobre todo siendo protagonista un deporte diferente al fútbol.

Durante la celebración ese 4 de septiembre, el seleccionador artífice del mayor éxito del baloncesto español en su discurso ante todos los aficionados que celebraban el mundial pronunció las palabras mágicas: BA-LON-CES-TO. Fue el momento culminante de una celebración apoteósica.

Todas las portadas de ese día 4 de septiembre abrieron con el triunfo en Japón, y todos y cada uno de los integrantes de la selección se convirtieron en los artífices de tal éxito.

Pepu, gran entrenador y mejor persona

Pero hubo un detalle, que si cabe, demostró aún más la grandeza de un seleccionador que ya ha pasado a la historia del baloncesto. España ganó a Grecia por 23 puntos y después del partido, Pepu Hernández desveló a sus jugadores un secreto nada agradable. El seleccionador había perdido a su padre horas antes de la final. Sin embargo no dijo nada para no desconcentrar a los jugadores y lograr el oro en el mundial.

Con un detalle así el seleccionador demostró la gran persona que ya se presuponía que era. Cuando la final agonizaba, el seleccionador mostraba una cara demasiado seria para el triunfo conseguido y pronto se supo la noticia que hasta ese momento sólo el propio seleccionador, el equipo técnico y la Federación de Baloncesto conocían.

El 3 de septiembre de 2006 quedará como el día en que el baloncesto español alcanzó su máxima expresión, proclamándose campeón del mundo. Después, un campeonato y un subcampeonato de Europa y dos medallas de plata en sendos Juegos Olímpicos son el bagaje más reciente de esta selección.

Los júniores de Oro le han dado al baloncesto masculino español su época más dorada y probablemente su última gran cita sea el mundial de baloncesto que se disputa en 2014 en España.

Sólo quedara decir, la palabra mágica del seleccionador que nos hizo campeones del mundo de BA-LON-CES-TO.

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Publicado por en enero 29 2013. Archivado bajo Deportes, General, Momentos de leyenda. Puedes seguir las entradas a través de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o referencia a esta entrada

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