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Domingos de sofá: El club de la lucha

Mª Ángeles Simón – Reportaje.

Hace más de una década que esta obra maestra de David Fincher vio la luz  y aún sigue ganando adeptos que se suman a la crítica mordaz hacia todo que supone El club de la lucha. El film está basado en la novela homónima de Chuck Palahniuk.

Un joven sin ilusiones lucha contra su insomnio, consecuencia quizás de su hastío por su gris y rutinaria vida. En un viaje en avión conoce a Tyler Durden, un carismático vendedor de jabón que sostiene una filosofía muy particular: El perfeccionismo es cosa de gentes débiles. En cambio, la autodestrucción es lo único que hace que realmente la vida merezca la pena. Ambos deciden entonces formar un club secreto de lucha donde descargar sus frustraciones y su ira que tendrá un éxito arrollador.

El encargado de dirigir el film no es otro que David Fincher, siendo ésta su cuarta película. Sin embargo, Fincher no fue la primera opción, el preferido por la Fox era Danny Boyle.

Al igual que Fincher, ninguno de los tres personajes principales fue la primera opción. Para el papel del narrador se pensó en Russell Crowe, para dar vida a Tyler se barajaron nombres como Matt Damon o Sean Penn y Courtney Love y Winona Rider fueron candidatas para interpretar a Marla. Por suerte los elegidos fueron Edward Norton, Brad Pitt y Helena Boham Carter, que bordan sus papeles.

En 1999, El club de la lucha no fue recibida como se esperaba. La taquilla no reaccionó como esperaba el estudio y la crítica estuvo bastante dividida. Tanto el director como la película fueron criticados por el uso de la violencia.

Más allá de dichas críticas, El club de la lucha se ha convertido con el paso de los años en una película de culto, una obra de espíritu gamberro donde el protagonista son los delirios de personalidad. Se trata de una crítica hacia el capitalismo principalmente, pero no se queda sólo ahí. La vida laboral, las relaciones sexuales, el sistema sanitario, los grupos de terapia, el autoconocimiento… Todo esto presentado bajo la lupa del nihilismo. En conclusión, es un ataque directo a las normas aceptadas por la sociedad y más concretamente un puñetazo en el estomago a Hollywood.

Y nada de esto sería posible sin sus grandes personajes. Empezando por el narrador, cuyo nombre no se conoce en toda la película. Al principio de la película, el narrador (Edward Norton) representa al ciudadano medio: Tiene todo lo que puede desear (o lo que la publicidad le hace desear), pero se siente infeliz y ve en Tyler (Brad Pitt) una vía de escape. Éste es todo lo que el narrador quiere ser, sus deseos reprimidos, un símbolo de un nihilismo agresivo.

Y todo esto se consigue gracias a unos diálogos excepcionales, unas ideas radicales, una estética rupturista y unas imágenes impactantes a la vez que inverosímiles. Todo ello para burlarse de todo y de todos, incluso de si misma. David Fincher lo que quiere es jugar con el espectador y lo consigue magistralmente.

URL simplificada: http://www.puntoencuentrocomplutense.es/?p=39972

Publicado por en febrero 24 2013. Archivado bajo Cine, General, Películas. Puedes seguir las entradas a través de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o referencia a esta entrada

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