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Reutilizar los edificios historicos ¿fallo o acierto?

Blanca Ruiz

Dejando a un lado los casos de espionaje y corrupciones varias, la renuncia (que no dimisión) de Su Santidad, la carne de caballo y demás temas candentes en los medios de comunicación estas últimas semanas, hace poco más de un mes saltaba la noticia que ahora nos interesa: “Mango quiere comprar el Palacio de la Música a la Fundación Caja Madrid” (Expansión 20-1-2013). El emblemático edificio situado en pleno centro de la capital española ya está en venta y son varias las multinacionales textiles interesadas en su adquisición.

Este inmueble, ubicado en el número 35 de la Gran Vía madrileña, fue concebido en sus inicios como un edificio multicultural. Sus obras de construcción comenzaron hacia el año 1924, quedando listo para su inauguración tan sólo dos años más tarde, en 1926. Secundino Zuazo Ugalde fue el arquitecto encargado de desarrollar el proyecto de las obras de este peculiar edificio que cumpliría funciones exclusivas de Palacio de la Música durante un único año ya que fue ocupado poco después por una sala de cine.

Se trata de un edificio histórico con gran solera, levantado en aquella primera mitad del siglo XX en la que la Gran Vía solo estaba ocupada, o al menos en su gran mayoría, por edificios destinados a usos culturales, encargados del disfrute de cuantos pasearon por esta céntrica calle. También había comercios, claro, pero en comparación su presencia era mucho más reducida que en la actualidad.

En julio de 2008 la Fundación Caja Madrid, hoy integrada en Bankia, se hizo con la propiedad del edificio con el fin de convertirlo en un verdadero auditorio de música, otorgándole así el uso para el que había sido creado. Las pretensiones iniciales fueron hacer de este lugar la segunda sala de conciertos más grande de Madrid. ¿Qué se evitaba? Transformar este simbólico edificio en una tienda de ropa perteneciente a una de las grandes cadenas textiles. Este fue el motivo que llevó al ayuntamiento de la capital, con Alberto Ruiz Gallardón al frente de la alcaldía, a concederle el nivel 1 de protección de patrimonio. Según esto el comprador, con independencia de quién éste fuera, estaba en la obligación de respetar el edificio original, tanto en su parte externa como interna.

La situación a día de hoy es bastante diferente y todas esas promesas parecen haber quedado en agua de borrajas. Después de alrededor de tres años de reformas, en las que se ha recuperado cerca del 60% del edificio, y tras casi cuatro millones de euros invertidos, Bankia decidió paralizar las obras hace ya un año. ¿Cuál es la novedad entonces? Los rumores de venta.

El caso del Palacio de la Música no es ni mucho menos exclusivo. Quizás el más conocido fue la reutilización del edificio que ocupaban los míticos cines Avenida, construidos en la Gran Vía madrileña en 1928,  para convertirlo en una conocida tienda de ropa.

Es aquí dónde surge la polémica: ¿No hay límites a la hora de comprar inmuebles? ¿Es moral “acabar destruyendo” edificios tan significativos y valiosos culturalmente hablando? o por el contrario ¿debemos apostar por la eficiencia económica y darle un nuevo uso más rentable y beneficioso a estos lugares? ¿Quién se beneficia realmente en ese caso?

Hablamos de edificios históricos en los que la cultura tuvo un papel protagonista. Cines en los que se proyectaron las míticas películas del siglo pasado. Teatros en los que las representaciones  musicales y teatrales hicieron emocionarse a muchos ciudadanos de ese Madrid castizo. Basta con mirar fotografías antiguas de la Gran Vía para darse cuenta de lo mucho que ha cambiado, no tanto en fisonomía como en estructura. Con el paso de los años todo se ve de otra manera y lo que en su día fue relevante ahora se desecha. Vivimos ahogados por la economía y queremos resultados inmediatos. En cuanto algo no funciona se elimina, es lo lógico.

Sin embargo creo que la reutilización de los edificios no es la fórmula adecuada para estos casos en concreto. Remodelarlos y convertirlos de nuevo en icono de esa cultura de la que un día fueron protagonistas podría resultar una mejor opción. Si acabamos con ellos ¿qué nos queda? Las tiendas de ropa encontrarán un lugar mejor en cualquier centro comercial de las afueras o se encargarán de levantar su propio edificio. De eso no hay duda.

URL simplificada: http://www.puntoencuentrocomplutense.es/?p=39820

Publicado por en febrero 21 2013. Archivado bajo General, Más cultura, Para disfrutar/ Ocio, Teatro. Puedes seguir las entradas a través de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o referencia a esta entrada

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