|

Roberto Enríquez: “La notoriedad es un daño colateral del ser actor, pero la esencia no es esa.”

Magaceda Serrano- Entrevista

 Tras un pequeño descanso, ‘Málaga’ vuelve a los escenarios y lo hace por primera vez en Madrid, en el Teatro del Arte, un nuevo espacio en el que predomina la cercanía con el espectador.

El suizo Lukas Bärfuss, que recientemente ha recibido el Premio Nacional de Literatura de Berlín, es el autor de este texto en el que se ven reflejados el egoísmo, la culpa o la irresponsabilidad que muchos encontramos en nuestro día a día.

En ‘Málaga’ se narra la historia de dos padres divorciados que no tienen con quien dejar a su hija durante el fin de semana. El padre, Michael, al que da vida Roberto Enríquez, tiene un congreso muy importante al que no puede faltar y Vera, la madre, interpretada por Ana Wagener, ha planificado un viaje junto a su amante en Málaga, de ahí el nombre de la obra. Como la niñera habitual no está disponible, la única solución que encuentra esta expareja es dejar a su hija Rebekka con su vecino Álex, encarnado por Críspulo Cabezas, un adolescente que anda como loco por el cine. Sin embargo, una serie de circunstancias harán que el fin de semana acabe de manera inesperada y la vida de los protagonistas cambiará por completo. ¿Se puede repartir la culpa? ¿y la irresponsabilidad?

La directora de esta pieza, Aitana Galán, ha confesado que acabó prendada de este texto porque se trata de “un teatro para actores comprometidos hasta la médula con el ser humano de hoy”. Afortunadamente, en Punto de Encuentro hemos tenido la oportunidad de hablar con uno de sus protagonistas, Roberto Enríquez, un actor de larga trayectoria conocido por su interpretación en obras de teatro como ‘Hamlet’ o ‘La Gaviota’’, series como ‘La Señora’ o ‘Hispania’ ’ y su participación en películas como ‘Gordos’ o ‘El alquimista impaciente’, por la que fue nominado como Mejor Actor Revelación en los Premios Goya de 2003.

¿Qué te llevó a aceptar el papel en Málaga?

Fundamentalmente el texto me pareció superlativo, está muy bien dialogado y construido, el autor es un autor inteligente, que respeta al público, no le da las cosas mascadas sino que, incluso, deja espacios en blanco para que sea el espectador quien los rellene y saque sus propias conclusiones. Principalmente, el texto y los intérpretes. El reparto me pareció súper atractivo. Ana Wagener, que la adoro y Críspulo Cabezas con el que había trabajado cuando era más pequeñito y siempre me ha parecido un actor estupendo. Entonces compartir escena con ellos y con ese texto ¿Qué más se puede pedir, no? Y, además, venir a un espacio como éste. Al principio, había opciones de irnos a un espacio mayor, más convencional, donde el aforo es más grande, porque aquí hay sólo hay 120 espectadores y, económicamente sería más rentable pero yo creo que este teatro es perfecto para hacer esta función. Un teatro de cámara, donde el público está cerca y creo que esta función lo pide. El conjunto siempre me atrajo mucho.

¿Te pareces a tu personaje, Michael? ¿Tienes algo en común con él?

Sí, lo bueno de este autor es que no habla de personajes ‘maniqueos’, te puedes identificar con ellos porque independientemente de lo que sea cada uno  (él otorrino, ella psiquiatra, Alex que quiere ser director de cine) lo que les pasa es lo que le pasa a toda persona urbana, de clase media, con profesión liberal y lo que sucede es que el autor pone a los personajes en un disparadero, o sea, en circunstancias extremas. Mi personaje separándose, con los bancos acosándole por las deudas, porque lleva investigando desde hace años en un oído artificial y necesita que eso alguien lo compre, además, acaba de morir su padre y está muy destartalado y en ese punto ocurre una circunstancia que ya acaba por destartalarlo completamente. Entonces es fácil identificarte, hay gente que los puede criticar y pensar “¡pero bueno como son, son unos padres salvajes, como pueden hacer esto!” En definitiva, es fácil ver la paja en el ojo ajeno y no ver la vida en el tuyo, porque estos personajes no son nada ‘maniqueos’, son muy identificables.

El egoísmo y la irresponsabilidad se ven reflejados en esta obra, ¿crees que ese es el origen de muchos de los problemas de nuestro día a día?

No lo sé, no sabría decirte si ese es el origen de muchos problemas, lo que si sé es que en esta pieza sí que se habla de egoísmo e irresponsabilidad pero, también se habla del tema de la pareja rota o en vías de ruptura, una pareja que no se entiende. Están tan enganchados a la guerra, a lo que tú me has hecho, al ego herido, que de repente toman una decisión equivocada, a sabiendas de que es equivocada porque “¡Ah tú no! ¡pues yo tampoco!”. Habla de egoísmo pero, también, de gente herida por una relación.

¿Podemos decir entonces que el ser humano es egoísta por naturaleza?

Sí, somos egoístas pero no solo eso, somos también tiernos, tenemos carencias y somos frágiles, tenemos sentido del humor y todo eso está reflejado en la obra. Aquí hay egoísmo, pero también los personajes están cegados por el orgullo, por el ego herido, toman decisiones para no dejarse herir por el otro o para agredirlo, siendo algo tan íntimo como la madre o el padre de tu hija.

¿Cuál crees que es entonces el punto fuerte de “Málaga”?

Lo que llama la atención es que al autor habla precisamente de un hecho más o menos peregrino, empieza como una comedia, luego lo plantea como una especie de thriller y acaba en tragedia. Entonces, yo creo que la forma de contar esta historia por parte del autor es muy original y sobretodo el debate que genera después de ver la función. El público sale encendido, con un debate maravilloso. Que el teatro te toque en ese sitio y unos se posicionen a un lado y otros a otro, me parece formidable y luego, tengo unos compañeros que me parecen de primera, entonces creo que por todo eso merece la pena.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con un reparto tan pequeño? Simplemente sois tres actores y nunca estáis juntos en la misma escena los tres.

Es maravilloso. Yo había hecho obras en las que sólo éramos dos, uno tiene que ser un pánico atroz, pero tres es más fácil, somos menos y ha sido muy íntimo la verdad. Estas cosas siempre se dicen, pero la verdad es que ha habido una comunión entre los tres maravillosa porque estamos tan encendidos, tan encantados con el proyecto que todos los ensayos han sido una delicia. Ha sido bonito, muy bonito

¿Te ha facilitado las cosas el haber trabajado con ellos anteriormente?

Bueno no te creas, a veces trabajas con una persona y no por eso resulta más fácil, porque deseas no volver a trabajar con ella en la vida, igual no te toca y dices ¡oh dios mío! Pero en este caso sí, primero porque Ana y Críspulo son dos estupendos actores y dos estupendos compañeros, entonces trabajar con ellos es muy fácil. Muchas veces en este oficio aparecen cosas que perturban el trabajo, si tú tienes un ego desproporcionado pues probablemente vaya a impedir que el trabajo y tu relación con los compañeros esté bien pero, en este caso, afortunadamente, Ana y Críspulo son gente bastante sana y ha sido muy fácil.

 Tras un parón ¿cómo habéis retomado el montaje? ¿Nos encontramos ahora con una obra más madura?

Totalmente sí, esa es la palabra. Tuvimos una pequeña gira y  luego por circunstancias personales y profesionales de cada uno tuvimos que parar y ahora retomamos la obra. Después de haber pasado unos cuantos meses, estás en el periodo de ensayos súper zambullido y realmente, hay algo que es como el poso del vino: vuelves a mirar las cosas con tranquilidad y desde la distancia las ves con otros ojos. Hay cosas que veías igual y otras que enriqueces, otras que, directamente, hemos cambiado porque se nos quedaba como un zapato pequeño que te aprieta. Ha sido muy interesante, pero a todos los niveles. Cada lugar tiene una peculiaridad y cada momento también y el teatro lo bueno que tiene es que está vivo constantemente. Ayer mismo antes de empezar la función Aitana estuvo cambiándonos una cosa del final que lo hacía bastante diferente y lo cambiamos pues no sé, veinte minutos antes de que entrara el público y a mí eso me parece que es maravilloso. El teatro está vivo y si mañana encontraremos que alguna cosa no funciona, pues tendríamos que cambiarlo, es como hacer el pan todos los días, fresco.

Lukas Bärfuss, autor del texto, no lo puntúa , no hace acotaciones ¿eso te ha dado mayor libertad?

A mí me parece que eso es maravilloso. Hay muchos autores y cada uno es un mundo. Por ejemplo, Valle Inclán hace unas acotaciones increíbles, nada descriptivas, que te invaden lo sensorial o Shakespeare o Chéjov… pero hay muchos autores que, por inseguridad, te dicen todo exactamente, por ejemplo: “el personaje se lleva la mano a la cabeza”. Yo creo que eso tiene que fluir, tiene que ser una cosa lo suficientemente abierta como para que cada intérprete o director le pueda dar su lectura. Al no tener puntuaciones ni nada es más divertido, puedes hacer las cosas como preguntas o afirmaciones, tú le puedes dar la intención que quieras, es más abierto.

 Has trabajado en los tres géneros: televisión, teatro y cine ¿crees que el teatro es la verdadera escuela?

No, la verdadera escuela no porque hay actores de cine que nunca han hecho teatro y ¿alguien dudaría de que son unos pedazo de actores? ¿Alguien dudaría que Javier Bardem es un actor sublime? Bueno, a lo mejor algún insensato lo duda. Pero no, los tres medios son diferentes y cada uno te da algo y lo que verdaderamente te da el teatro es que eres dueño de tu trabajo. Una vez que empieza la función nada se interrumpe, normalmente, y entonces, estás ahí, pase lo que pase frente al público y tienes que resolverlo y cada día es diferente, eso te da mucha madurez. También, el hecho de la repetición, mucha gente dice “¡oh el teatro que aburrido repetir todos los días!” y es la cosa más emocionante porque, siendo la misma partitura, cada día encuentras algo diferente y profundizas en el trabajo, ensanchas la camiseta, entonces eso te da mucho bagaje como actor. Normalmente en el cine o en la televisión pasas un día por una secuencia y se acabó, igual tienes la suerte de haber ensayado antes pero el trabajo es mucho más “aquí te pillo, aquí te cepillo”, mientras que en el teatro el trabajo se va cocinando a fuego más lento. Son diferentes, son maravillosas las tres cosas pero no creo que el teatro tenga que ser por ende la escuela.

 Echando la vista atrás, haciendo un repaso de tu trayectoria ¿qué balance haces de tu carrera?

Un balance maravilloso, me considero un ser bastante afortunado porque, bueno tengo 45 años, empecé en esto con veinte en el Centro Dramático Nacional y ya es un recorrido. Recuerdo compañeros con un talento increíble y una mala suerte increíble y yo creo que he tenido buena suerte y que algo bien he debido de gestionar. No sé, estoy muy contento, he podido hacer en teatro muchos personajes maravillosos, clásicos, otros como éste en el que tengo la suerte de estrenar la obra de un autor novísimo al que le acaban de dar el Premio Nacional de Literatura en Berlín. Y luego, hacer cine y televisión. Entonces me considero un tipo bastante afortunado. Pero, aún me quedan otros tantos personajes por hacer.

 Has trabajado en series como La Señora o Hispania, series que miran al pasado ¿Por qué crees que ahora están tan de moda?

Lo histórico siempre ha gustado mucho y además yo creo que es una coartada perfecta para hablar de cosas con cierta distancia. Parece que te va hablar de algo de antes pero no, es ahora, es una coartada perfecta para hablar de las cosas sin que nadie se sienta aludido pero que al final ¡pum! acabe golpeándote. Eso por un lado y luego que lo histórico nunca ha pasado de moda, siempre se han hecho historias de época. Además, la televisión siempre tiene algo como muy de moda. Por ejemplo, hubo una época en la que se hacían series de médicos y todas las cadenas hacían una de hospitales y entonces, creo que también responde a que alguien apostó por esto, funcionó y los demás se han ido apuntando al carro. Aunque bueno es una puesta fácil porque ya te digo que la época siempre ha funcionado.

 ¿Crees que hoy en día se busca más el protagonismo y la notoriedad que participar en un trabajo de calidad?

Sí, no sé si todo el mundo porque sería injusto hablar de una manera totalitaria pero sí, yo noto mucha gente o compañeros, más jóvenes yo creo, que buscan eso. La gente de mi generación éramos conscientes de que para ser actor aceptable tienes que estudiar mucho y en diferentes sitios, para recibir diferentes estímulos y no parar nunca. Con diferentes maestros, cursos para ensanchar la camiseta, tener más registros, más experiencia con tu propio trabajo y ahora, hay mucha gente que lo que quiere es pasar un casting para salir en la televisión y ganar dinero o tener notoriedad. Yo creo que la notoriedad es un daño colateral del ser actor pero la esencia no es esa, la esencia es tener un público, una persona como mínimo a la que poder contarle algo, tocarle en su inteligencia y en su corazón, en su conciencia ya sea a través de la comedia, del drama o lo que sea, dejarle con esa pildorita e irte satisfecho. Para mí ese es el sentido. Pero es verdad, creo que hay más acento en lo otro.

*** Si os habéis quedado con ganas de más aún estáis a tiempo de ver ‘Málaga’ pues estará en el Teatro del Arte hasta el próximo 3 de marzo. ¿A qué esperas para comprar tu entrada?

INFORMACIÓN DEL ESPECTÁCULO:

Fecha: desde 1 de febrero al 3 de marzo.

 Lugar: Teatro del Arte

C/ San Cosme y San Damián, 3

<M> Lavapies

Día y hora: de miércoles a sábado a las 20:00 horas;  domingos a las 18:00 horas.

Precio: entre 14 y 18 euros.

URL simplificada: http://www.puntoencuentrocomplutense.es/?p=39348

Publicado por en febrero 12 2013. Archivado bajo Entrevistas PDE, General, Más cultura, Teatro. Puedes seguir las entradas a través de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o referencia a esta entrada

Publicar una respuesta


siete + = 10

Comentarios recientes

  • Ana Maria Rojas: Hola Javier A mi me pasa lo mismo, en mi país Colombia-Suramerica, lo único que vemos en TV es la...
  • Carlota LR: Yo estuve en una de esas clases y me parece de los mejores métodos para aprender. Lo que veo en los...
  • alejandro: 80 euros le cuesta a una familia de “clase media” por lo bajo… Muy por lo bajo amigo...
  • jose: estela reynolds fue en enero de los años 2008 y 2012 y sergio arias fue en mayo de los años 2004 y 2012: están...
  • Waqanki: Buen artículo. En cuanto a los posibles diagnósticos que manejas: la esquizofrenia es una psicosis. Algunos...