La Casa con Ruedas: No tan malos tiempos para la música

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María Martín- Reportaje

La Asociación Cultural ubicada en torno a un pequeño estudio de Grabación en Daimiel, Ciudad Real, desafía a los peces gordos de la industria musical. ¿Cómo? apostando por la originalidad y el trabajo.

Jim Morrison, Kiss, Los Beatles , Aerosmith o Sex Museum me rodean, no obstante y que me disculpen estas figuras, mi cita al menos esta tarde, no es con ellos. Estoy sentada en una mesa, bebo un refresco de limón y observo impaciente la puerta del bar. Me encuentro en el Enigma un céntrico pub de Daimiel, en Ciudad Real, que asombrosamente va teniendo más luz conforme va anocheciendo. Aún es por la tarde, por lo que las caras no se distinguen del todo bien. He estado más veces en el Enigma, pero nunca en esta situación. Sigo esperando, es lo que toca hacer cuando llegas a un encuentro con 20 minutos de antelación. El escenario no podía ser mejor- numerosos instrumentos, fotografías y vinilos que recorren la historia del rock se dejan ver delante y detrás de la barra- porque esta tarde me toca hablar de música.

Se abre la puerta y con cinco minutos antes de lo previsto aparece un hombre, aparenta unos veintitantos años, tiene más. Lleva barba, una camiseta negra con el logotipo de la banda británica “The Who” y vaqueros. Se acerca a mí, – ¿Eres María verdad?. – Esa soy yo- respondo. En las manos lleva algo que intenta esconder pero yo ya me he dado cuenta, son unos Cds. No alcanzo a ver los grupos, seguro que son interesantes. Él es Miguel Ángel Ruíz un joven emprendedor que está al frente de La Casa con Ruedas, un proyecto que surge en torno a un pequeño estudio de grabación, Aeroplane estudios, y que aunque en sus inicios estuvo ligado a un sello discográfico acabó convirtiéndose en Asociación cultural sin ánimo de lucro. “Nuestra filosofía es muy clara- me explica Ruíz- No buscar la pasta, sino la calidad en las propuestas, pero un sello al fin y al cabo es una empresa, y las empresas necesitan dinero para sobrevivir. Esta circunstancia nos exigía a menudo dejar de lado dichos principios y eso no nos gustaba. Decidimos cambiar de estructura legal para adecuarnos más a lo que queremos y buscamos. Ser asociación además nos exime de unos gastos que no podíamos mantener siendo una empresa. El dinero que se obtiene, que es poco, se vuelve a invertir en el proyecto, nadie tiene sueldos”.

¿Y Carlos? – pregunto. –Carlos vendrá más tarde, no podía llegar antes- responde él. Mientras comentamos la chulísima decoración del bar y el buen ambiente del sitio saco la grabadora. Quizás no lo debería haber hecho porque la conversación estaba siendo muy fluida y un chisme como este puede cortarla. Él no se corta, sigue hablando. Parece estar acostumbrado. Más tarde mis sospechas se confirman, me cuenta que trabaja en la radio local y es quizás por eso por lo que comenta: “Nos cansamos de oír propuestas musicales interesantes que se quedaban en nada, que no llegaban a nadie por falta de apoyo o infraestructura. Simplemente quisimos poner nuestro granito de arena para intentar dar a conocer esos trabajos”.

Miguel Ángel sonríe, se nota que le gusta lo que hace, le da un trago a su cerveza mientras escucha mi siguiente pregunta. Quiero saber si La casa con Ruedas es “sólo” música. Ruíz me comenta dos de sus más firmes apuestas- “bueno, firmes son todas” (risas). Una es el primer disco del murciano Carlos Madrid “Campeones de Invierno”, y otra el segundo trabajo de los daimieleños Radiojam,El método Stanislavsky “ y continúa: “por ahora sólo nos hemos dedicado al ámbito musical, pero tenemos pensado organizar otro tipo de eventos. Todo lo que tiene que ver con la cultura nos interesa, desde la música a la literatura”. Me quedo pensando, y es que tanto Carlos Madrid, como Radiojam – grupo del que Miguél Ángel es voz y guitarra- no son una novedad para mi, él ni se lo imagina o quizás si porque me confiesa haberme visto en algún concierto. Unos chicos de unos 17 años se acercan a él y comienzan a conversar. Hablan de amplificadores, guitarras y creo oír alguna que otra fecha por ahí. Los chicos llaman “Super” a Miguel Ángel. ¿Super? – le pregunto- ¿ por qué super?. Él me mira y se ríe. Sé que no me va a contestar. Yo continúo, sé que internet es una herramienta más que útil para su proyecto, le pido que me explique cómo funcionan. “Internet es la base de nuestro proyecto. En la web, www.lacasaconruredas.com, no solo puedes descargarte los discos de nuestras bandas o leer noticias de La Casa con Ruedas, también escribimos sobre discos que nos gustan, hablamos de conciertos, opinamos sobre la situación de la música actual… por supuesto todo el mundo está invitado a opinar sobre lo que escribimos y a colaborar en la web”. No obstante, como confiesa más adelante, la gran telaraña es una buena oportunidad para darse a conocer: “Hay gente que descubre nuestros trabajos a través de Internet, los descarga, los escucha y si les gusta, quizá vayan a un concierto y acaben interesándose por el proyecto y siguiéndolo” concluye Super.

Ya casi no queda cerveza en la botella de Miguel Ángel , mientras da los últimos tragos me explica en qué se fijan para respaldar a una banda: “Cualquier proyecto original e independiente estilísticamente nos puede llegar a interesar. Tras ese primer contacto, se decide si la asociación puede involucrarse en el trabajo y aunque hay veces que la cosa no cuaja, todo el mundo está de acuerdo en que la iniciativa es buena”. Ya no queda más cerveza. Miguel Ángel se levanta – voy a por otra, ¿quieres?- no me apetece en absoluto pero…- ¡ Claro, claro! Pídeme una- mientras Super pide, miro el reloj y la grabadora, queda pila pero no mucha tarde. Miguel Ángel vuelve con dos cervezas y continúanos, en esta ocasión hablando de la financiación de la asociación. La sociedad -que debe su nombre al gusto de sus integrantes por “las furgos clásicas” unido al espíritu de dormir y malvivir en la carretera mientras se viaja de un lugar a otro lado a tocar – se sostiene en Aeroplane Estudios tal y como explica Miguel Ángel: “Nosotros ofrecemos grabación gratis a las bandas que nos parecen interesantes y eso podemos hacerlo gracias a que disponemos de un estudio de grabación propio”.

Miguel Ángel aparta la mirada de mí y la dirige hacia arriba. Sé donde mira. Detrás de mí un chico bastante más alto, pelo alborotado, camisa a cuadros azules y blancos y aspecto de cantautor trasnochador.- Él es Carlos- me aclara. Ya lo sabía, Carlos Madrid, pienso. Más de una y dos veces había asistido a un concierto del Murciano, que en este momento se encuentra en Daimiel grabando algunos temas de su próximo álbum. Tras los dos besos de cortesía se sienta con nosotros y bromea sobre el aspecto serio que quiere aportar Super. Él lo llama Miguel Ángel. Presupongo que muchas veces han estado en este bar, pero pocas sentados y charlando tranquilamente como ahora. –Carlos- intento llamar su atención. – ¿Cómo das con La Casa con Ruedas?: “Nos pusimos en contacto a través del myspace. A ellos les gustaron mis demos y yo andaba buscando un sello con gente que apostara por la música por encima de todo. Y también un productor como Miguel que entendiese a la perfección el sonido que quería”. Este chico, amante de la música de Ryan Adams y al que no le importaría nada tocar con Michel Bubble, es uno de los proyectos de La Casa con Ruedas. Hablando con él me doy cuenta de lo difícil que es conseguir hacer la música que uno quiere hacer: “Antes de dar con La Casa con Ruedas, estuve hablando con un par de productores a nivel nacional que se habían interesado por mi trabajo, pero la cosa no llegó a buen puerto por cuestiones principalmente económicas. También llamé a algunas otras puertas pero no parecía haber nadie vivo detrás. Lo típico, vamos”. Carlos habla con seguridad, parece tener claro lo que quiere y al mismo tiempo cómo lo quiere.

Con su primer disco “Campeones de invierno” el murciano ha conseguido el reconocimiento de crítica y seguidores. Está contento, se le nota: “A la gente que se baja el disco le está gustando mucho. Es cierto que para que se dé esa situación, que tu trabajo llegue a la gente, que tenga la posibilidad de descubrirte, (aunque luego no le guste), intervienen muchos factores y hay que tener una persistencia casi robótica. Tras escuchar el disco, pensé que el primer LP de algunos de los músicos a los que admiro no son mucho mejores que el mío”. Carlos y Miguel Ángel se miran y ríen, parece haber mucha compenetración en ellos dos. Me doy cuenta de que estoy en lo cierto cuando quiero informarme de cómo es trabajar con La Casa con Ruedas. Carlos me mira y vuelve a reír: “Pues te levantas de resaca. Te vas a comer a alguna tasca de Daimiel. Luego ves Futurama y duermes la siesta. Te vas al estudio donde grabas algunas tomas. No sales muy convencido de cómo ha quedado. Luego te vuelves a tu casa y a las dos semanas Miguel te pasa un máster de la canción, ya producida y arreglada y suena de la ostia”.

 

Quiero conocer como ha sido el proceso de grabación, sé que Carlos vive en Murcia, y eso queda a unos cuantos kilómetros de Daimiel… “la compenetración con Miguel ha sido total. Mis partes las grabé en tres sesiones distintas a lo largo del verano, otoño e invierno pasados. Además del trabajo de estudio, tanto mío como de los músicos y de Miguel (sobre todo de Miguel), ha sido importante la confianza. Muchas horas hablando de cómo quería que sonara aquello y lo otro. Aunque lo cierto es que en el resultado final de las canciones, el trabajo de Miguel tiene una importancia capital. Chapeau”. Ahora entiendo porque llaman a Miguel Ángel “Super”.

 

Hace algún tiempo leí en una entrevista que a Carlos le gusta la cantante Merche, no me atrevo a preguntárselo, por lo que me quedo con la duda. Sin embargo, si me atrevo a preguntar por las colaboraciones con las que ha contando en su disco. “Paco Serén (ex guitarrista del grupo “Piratas”) se encargó por completo de la producción de “No hay que volver.” Y lo hizo estupendamente. Para el siguiente seguro que también le mete mano a más de una. En Madrid tuve la suerte de que me acompañara en el escenario, junto con Juan de Dios, productor y amigo de Xoel López (Deluxe). Todo un fuera de serie. Y mi amigo Fabián (cantautor leonés) grabó todos los coros además de participar conmigo en “Muertes simultaneas”. Con él tengo pendiente hacer algo en directo, que hay muchas ganas”.

No sé cuantos tiempo llevamos charlando pero las cervezas vacías impiden ver el fondo de la mesa. – Podemos hacer una visita a los estudios- sugiere Miguel Ángel. Les miro y asiento. Abandonamos el bar. Ya se ha hecho de noche. Subimos al coche, conduce Miguel Ángel. De fondo suena Tom Petty, la canción, “honey bee” el disco es “Wildflowers”. Hay más discos que alcanzo a ver desde la parte de atrás, Franz Ferdinand o Lory Meyers. Carlos vuelve a bromear, en este caso con la velocidad que alcanza su amigo al volante. Hablamos, mejor dicho, hablan (yo me limito a escuchar y sonreír de vez en cuando ) de “Uno de los nuestros” última peli que ha visto Carlos. – Buenos disparos- apunta el murciano. En ese momento entono una típica y tópica pregunta “Carlos, ¿En qué te inspiras cuando escribes?”. Carlos me contesta: “La inspiración está en todo y en nada a la vez. Es cierto que algunos temas, algunos procedimientos a la hora de componer, me interesan más que otros, y con el paso del tiempo más si cabe, pero tampoco me lo planteo mucho. Simplemente hago las canciones. Las hago lo mejor que puedo. De la mejor manera que puedo”.

Acabamos llegando a Aeroplane estudios. Nos recibe un pequeño gato negro con las patitas blancas.- Es zapaticos- apunta Miguel Ángel. Nunca he estado en un estudio de grabación pero sin duda este me gusta. Tiene algo. Posters de conciertos, alguna que otra cita célebre y un par de cuadros de cómic muy originales son las cosas que más me llaman la atención. Carlos coge una guitarra y comienza a tocar temas de “Los piratas”. Miguel Ángel lo mira y se une a él. Yo no sé qué hacer, posiblemente me hayan dejado sin palabras. En ese momento Carlos para, y se dirige a mi- ¿qué quieres que toque?- se me pasan muchos temas por la cabeza pero al final acabo eligiendo, y creo que acertadamente “Los amores ridículos”, corte de su primer álbum. Carlos no esperaba que le dijera una canción suya. Aún así, y acompañado por Super, la tocan. Me encanta. Más tarde Carlos me dice que está pensando en grabar un videoclip de esa canción. Se va haciendo tarde y aunque no me apetece nada, tengo que volver a casa. Quiero acabar el artículo para mañana. Hago mi última pregunta, no me puedo quedar con la duda. – ¿Qué proyectos tiene Carlos Madrid en mente? ¿Los llevará a cabo una vez más con La Casa con Ruedas? – “Pues sí. Tengo ya maquetado el segundo disco. Se va a llamar “Oh, Beatrice (El Álbum de Fotos de la Nieve)” y comenzaremos a grabarlo el próximo verano, con la idea de sacarlo en las navidades siguiente”. Creo que no me he dejado nada, tengo toda la información necesaria para escribir mi primer artículo para Punto de Encuentro. – Me tengo que ir chicos- digo. En ese momento Miguel Ángel se dirige a mí y me da algunos Cds. Son los discos con los que horas atrás había entrado en el Enigma. – Son otros proyectos de La casa con ruedas. – Muchas gracias, los escucharé.

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3 Comments on “La Casa con Ruedas: No tan malos tiempos para la música”

  • Sheila wrote on 5 Noviembre, 2009, 0:13

    Genial Maria, te superas x momentos!

  • Goik wrote on 7 Noviembre, 2009, 15:05

    Muy bueno, buen articulo para descubrir buena música y q la gente humilde musicalmente se mueve y lucha por hacernos llegar su trabajo. Echad un ojo al apartado del tributo de BNR, pedazo de temas que han colgado de diferentes grupos.

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