Historia de un desalojo: Cuando un Decano apagó la radio.
- Martes, Febrero 10, 2009, 21:06
- Universidad
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El primer momento en el que fui consciente de que nos cerraban, fue al dejar de oír el emisor en la sala de coordinación. Un zumbido constante nos acompañaba durante todo el día, y el silencio que producía ahora aquel aparato, causaba incomodidad. Pero más incómodo había sido pulsar el botón de apagado. Cortábamos la emisión en señal de protestas por los constantes ahogos a Radio Complutense, que comenzaban ya a dejarnos sin respiración.
Todo eran hipótesis, pero la sombra del cierre, que desde hacía años se cernía sobre la radio, comenzaba ahora a taparnos la luz. Y no andábamos muy desencaminados, pues a los dos días, no terminaron de quitarnos la luz, pero sí parte de nuestra comunicación. Sin previo aviso ni explicación cortaron los teléfonos. Tras seguir un par de pesquisas dimos con la solución.
Curiosa maniobra: llevaba la marca del rectorado.
Era el momento de acelerar cualquier maniobra. Pensar con rapidez y con la mente fría. Lo primero, continuar la actividad. Por ello había que darse prisa en recoger el material necesario para continuar la emisión, aunque fuera de manera precaria, en otro lugar.
En medio del silencio que había dejado el emisor apagado, recogíamos todos los proyectos, ilusiones y esfuerzo que habíamos iniciado hace semanas, meses o en algunos casos, años, metiéndolos en cajas de cartón que a duras penas se mantenían cerradas. Todo ello con mil interrogantes en la cabeza y ninguna respuesta en el frente. Con la imagen en la mente de los cientos de alumnos que dejaríamos de ver, de conocer. Con el resonar en la memoria de las palabras del decano “sólo sois alumnos”. Poco a poco las estanterías se iban quedando más esqueléticas y los cajones más hondos que nunca.
La esperanza de que el cierre se revirtiera se esfumaba, aunque hubiera estado por momentos presente en la mente de todos. Incluso bromeábamos sobre lo mucho que nos iba a costar volver a montar todo, dentro de un par de semanas. Pero la confianza y las bromas desaparecían, al oír de fondo un taladro que desmontaba la cerradura de la puerta de entrada a la radio. Veinte años sin arreglos y cambiaban ahora la cerradura.
Un indicio más de nuestra inminente salida de aquel sótano que aun carente de luz, decoración, mobiliario, se había convertido para muchos en nuestra segunda casa: a falta de baño, como ya sabían incluso aquellos que se colaban en la radio perdidos, tratando de encontrar la cafetería.
Faltaban cosas, las cajas ya no aguantaban más peso. Pero no había tiempo. A falta de recoger los artilugios más pesados, una voz que no quiso decir su nombre, nos instó a abandonar aquellas instalaciones sin presentar si quiera un documento que lo acreditara. Tenía prisa. Antes de las dos, nosotros debíamos estar fuera. Y los de fuera debían ver que a las dos nosotros no estábamos dentro.
Por una vez la burocracia de la facultad funcionó con exactitud cronométrica. Eran las dos de la tarde y optamos por salir de la radio mediante buenas técnicas (como bien nos propuso aquella voz). Con nuestras últimas pertenencias salíamos impotentes por la puerta. Casi como ovejas perdidas y desorientadas salíamos sin cerrar aquel portón que desde hacía pocos meses había cambiado su superficie de madera por un color gris, como el de nuestra facultad, como el de las almas de sus altos cargos.
Era la primera vez en años que la radio cerraba a las dos, y que no la cerraba ninguno de nosotros, sino aquella voz que no se dignó a presentarse y que nos exigía desalojar. Aunque en otra ocasión nos hubiéramos “peleado” por no coger las llaves y cerrar, en ésta, hubiera deseado hacerlo. Me sentía como si estuvieran arrebatándome algo. Fue entonces cuando tomé conciencia de que el cierre de Radio Complutense era real. Cuando escuché las cuatro vueltas de cerrojo que hay que dar para cerrar la puerta exterior. Cuando unas manos que no eran las nuestras daban esas cuatro vueltas.
Una lágrima se me escapaba ante la impotencia de pensar que no podría volver a entrar, y un escalofrío de ira me recorría el cuerpo al ver que colgaban un cartel de “cerrado por reformas”. Aunque más que escalofrío, lo que sentí era una puñalada, por ese insulto a la inteligencia… ¿por reformas? Años sin cambiar equipos, renovar instalaciones. Años de autogestión y la razón que acusaban ¿eran reformas?
Efectivamente habían cerrado Radio Complutense, pero con lo que no habían contado, era con las voces que la formaban. A esas no habrá cuatro vueltas de cerrojo que las silencien.
Susana Molina Baonza. Es coordinadora de Radio Complutense. Ha sido la persona que, cada lunes ha permanecido siempre en el control del estudio mientras se llevaba a cabo Punto de Encuentro. La persona que después de cada programa nos mostraba nuestros fallos y reconocía nuestros defectos. Y una de las personas que vieron como el Decano de la Facultad de Ciencias de la Información, Francisco Javier Davara, echaba el cierre a Radio Complutense.
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que bonito, que bonito, que bonito.
La coordinadora indicaba lo que estaba mal? que preparada. Esto parece mas un relato de corin tellado
Porque además de ser buena profesional de radio, Susana es una buena escritora.
escritora? profesional de radio? entonces si, ahora si que hay que apoyar el cierre de radio complutense
es tu derecho opinar si quieres eso, pero no por ello dejo de ser una persona entregada y muy valida
Estimado TNT:
Tus comentarios dejan claro que hablas desde el desconocimiento, por lo cual te trataré de orientar para que en los próximos post, puedas hablar con algo más de sensatez:
Los que hemos tenido la oportunidad de ser entrevistados pro Susana, podemos decir que es una profesional. También lo podemos decir aquellos que la hemos visto retransmitir desde una tienda de campaña con la temperatura típica de un enero Complutense, por el simple hecho de ofrecer una variedad informativa a los oyentes.
Pero no quiero que este comentario sirva solo para elogiar a un eslabón de la cadena que es Radio Complutense. También son grandes profesionales y mejores personas (si cabe) Guto, Arian, Manolo, Carmen,…
Espero, amigo TNT que después de las aclaraciones que estás recibiendo, la próxima vez recuerdes que es mejor no hablar y que sospechen de tu ignorancia, que abrir la boca y despejar todas las dudas.
Estimado vicepresidente Costa:
Gracias por orientarme en mi desconocimiento, pero hay cosas que no me encajan, y desde tu experiencia de entrevistado y testigo de esos programas invernales desde la tienda de campaña creo que podrás explicar.
Puede una alumna considerarse una profesora para impartir prácticas a otros alumnos de la facultad?
Si esta monitora-profesora, no hubiera tenido vinculación con el eslabon de la cadena es decir, la Asociación Altavoz y con sus dirigentes que a su vez lo son de Radio Complutense, habria podido acceder a este puesto?
Como se cual va a ser tu respuesta/alaración, como es que no hay ni un PROFESIONAL o MONITOR de la asociación Pepe Carvalho?
Yo creo que los manipuladores de la verdad, deberiais administrar vuestras palabras como el resto administramos nuestros silencios.
POR QUE EN EL PROGRAMA ELECTORAL DE LA PEPE CARVALHO 2008 SE PEDIA LO SIGUIENTE?:
“Queremos PRÁCTICAS GRATUITAS para la facultad y que no dependan exclusivamente de una sola asociación”.
En la Web de dicha asociacion se puede leer.
Tienes toda la razon TNT.
Quizas falla en estos razonamientos el hecho de que nunca hayan exigido documentación de Altavoz para ser monitor en la radio o realizar practicas en ella.
Y en un programa electoral se puede pedir cualquier cosa, sea verdad o mentira, porque esta ahí para conseguir más votos, no para cumplirse.
Y en todos los años que llevo de facultad, nunca he visto ni oido hablar de una medida de Pepe Carvalho mientras que sí de Altavoz.
Ingenuo Alvaro? me gustaria pensar que si, no que estas manifestaciones tuyas corresponden a intereses personales, me gustaria pensar que aún quedan en la Facultad Alumnos, que a pesar de que no muestren una excesiva inteligencia si al menos bondad.
Exigir documentación de Altavoz? por favor Alvaro, no me puedo creer que hayas escrito esto, es el colmo de la estupidez, es cierto que la Facultad no nos enseña nada, tu comentario lo evidencia.
Yo he sido el primer detractor de Altavoz y de el hecho de haber apoyado a cualquier candidato a rector. Creo que una asociación estudiantil no debe ponerse de parte de un rector o posible rector nunca.
Dicho esto, no podré quedarme impasible ante el cierre de un medio en la Facultad de Ciencias de la Información. Radio Complutense hacía posible que alumnos como mis compañeros de programa y yo, puediéramos llevar a cabo prácticas gratuitas. Se hacía un periodismo libre, sin ideologías, sin contreñimientos de ninguna clase…
La decisión del decano ha privado de esas prácticas a 400 alumnos solo este año.
Me parece muy lamentable que el cierre de un medio de comunicación -al que con gusto han accedido a ser entrevistados los mejores periodistas del país – en una facultad de periodismo provoque el regocijo en futuros licenciados en periodismo. Con vuestros comentarios no demostrais otra cosa que a pesar de poder conseguir el título, jamás sereis periodistas. Ser periodista, además de un oficio, implica una exigencia moral de defensa de las libertades. De eso careceis.
Chinpoko Says:
February 16th, 2009 at 16:54
Una pena, como casi todo lo que se puede contar de esta Facultad: tan buena materia prima y tantos palos en las ruedas… En cuanto a “Il Capo” Ventín, se cuentan muchas cosas, y me temo que muchas son ciertas. En mi época, decían que no sólo controlaba Radio Complutense, sino que hacía lo propio con las prácticas en Europa FM. También decían que su negocio era la fabricación de hamburguesas (y que presumía de engordarlas con agua para que, al congelarlas, pesaran más), y él añadía leña al mito presumiendo de haber suspendido a un alumno díscolo pagando de su bolsillo para corregir unas actas ya emitidas y firmadas. A mi clase le hizo examen oral, pero era surrealista: a mí me preguntó qué me había parecido la asignatura. En ese instante, le llamaron al teléfono, y contestó… mientras me hacía gestos para que respondiera al tiempo que hablaba, durante 15′, con otra persona. Tal vez era Davara…
Verdaderamente, no puedo creer que gente tan aguda, inteligente y perspicaz como Chinpoko, Gemma o TNT, caigan en algo tan bajo como defender -implícitamente- el cierre de la radio de la facultad sólo por estar en desacuerdo con la forma de dar clases del director, Ventín, o por la calidad estilística de una de las monitoras.
Me parece bien que expreséis vuestro punto de vista sobre el mayor o menor acuerdo con la forma de establecer las prácticas o los monitores de Radio Complutense, pero lo primero de todo: por favor, sed consecuentes y hablad con nombres y apellidos, no escudándoos en un apodo.
En segundo lugar, si creéis que hay cosas que deben cambiar, luchad por ellas. Si pensáis que hacéis algo heroico dejando comentarios anónimos en un post que no tiene nada que ver con vuestras quejas… os estás cubriendo de gloria, chavales.
Y aunque suena parecido, nada tiene que ver el profesor José Augusto Ventín con el angelito de las flechas y los corazones, pero anda revuelto su patio en los últimos días. Carlos Berzosa les ha quitado el caramelito de la boca a los paniaguados con derecho a prácticas en Radio Complutense. Y Ventín andará mohíno, porque pierde su última cosecha de sufragios adiestrados. ¿Qué manos votarán ahora al candidato que señale su dedo? La radio pagada por todos volverá a ser de todos.
El Jaulario.
EL MUNDO.